
Mi gran afición por las carnes de “segunda división” que para mi gusto son de primera, me ha llevado ha elaborar un plato de concepto “mar y montaña”. Una carrillera guisada y glaseada al horno con su propio jugo contrastada con un medallón de bogavante escaldado y marcado vuelta y vuelta en la plancha. Para potenciar aun más el sabor amariscado, hago un aceite con las carcasas del marisco secadas a baja temperatura y elaboro una emulsión partiendo de un puré de ajos confitados. Con el coral de la cabeza y todo su jugo, lo machacamos y hacemos un mini frisuelo a la plancha que al cuajar queda estéticamente muy bonito y sabroso en boca



